Automatizar la confusión
La inteligencia artificial no arregla un proceso roto. Lo vuelve más rápido, y sigue igual de roto.
Lo veo seguido. Un equipo decide que necesita inteligencia artificial antes de tener claro qué problema quiere resolver. Compra el modelo, automatiza la tarea, y meses después el resultado es el mismo desorden de antes, solo que más caro.
La IA amplifica lo que ya existe. Si los datos están mal, aprende de errores. Si el proceso es confuso, lo ejecuta confuso a mayor velocidad. No compensa la falta de estrategia ni sustituye una decisión que nadie ha tomado.
Piensa en una operación que no sabe por qué pierde clientes. Puede montar un modelo que prediga con mucha precisión quién se va a ir, y aun así no mover la aguja, porque el problema nunca fue anticipar la fuga sino entender qué la causa. El modelo automatiza una respuesta a la pregunta equivocada.
Antes de hablar de modelos
Por eso prefiero empezar por otras preguntas:
- Qué decisión estás tratando de mejorar.
- Dónde pierdes tiempo, clientes o ingresos.
- Qué evidencia tienes de que esto es lo prioritario.
A veces la respuesta es inteligencia artificial. Muchas veces es orden operativo, mejores procesos, o una decisión que se venía posponiendo. Distinguir una cosa de la otra es lo que evita gastar un presupuesto entero en automatizar la confusión.
La regla
Se empieza por el negocio. Nunca por la tecnología.
Antes de decidir
Cada dos semanas, una decisión mirada de cerca.
Si esto te sirvió, escríbeme y te sumo a la lista. Ningún cliente identificable, ninguna cifra de nadie.
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