Cuatro entregas, un solo argumento
Si llegaste hace poco, este es el hilo que une lo que he escrito hasta ahora, y por dónde empezar.
Empecé este boletín hace unas semanas con una idea simple: escribir sobre cómo se toman las decisiones difíciles en las empresas, sobre todo cuando aparece de por medio la inteligencia artificial. Van cuatro entregas, y releyéndolas me doy cuenta de que no son cuatro textos sueltos. Son un solo argumento contado en cuatro pasos.
Si te sumaste hace poco, esto es por dónde empezar. Y si ya las leíste, quizás verlas juntas les dé un sentido que suelto no tenían.
Todo empezó con una incomodidad. La inteligencia artificial no arregla un proceso roto: lo ejecuta más rápido y lo deja igual de roto. Montar IA sobre el desorden no produce orden, produce desorden más caro. Esa fue la primera entrega, sobre por qué automatizar la confusión no la resuelve.
De ahí salió una pregunta más dura: si vamos a automatizar una decisión, ¿quién responde por ella? Una máquina puede recomendar mejor que nosotros, sin cansarse. Pero responder, poner el nombre propio detrás de un resultado, sigue siendo un trabajo con nombre y apellido. Esa fue la segunda, sobre por qué la firma no se delega.
La tercera fue a la raíz del problema. La mayoría de los procesos que hoy queremos automatizar se diseñaron hace diez o quince años, para personas, no para máquinas. Son puentes de madera. Y montarles encima la inteligencia artificial es lanzar un tren bala a trescientos sesenta por hora contra ese puente. No lo mejora: lo revienta.
Y la cuarta cerró con la pregunta que todo director enfrenta tarde o temprano: cuando hay veinte proyectos posibles de IA, ¿cuáles se hacen? No todos merecen hacerse. Solo los que mueven la aguja del negocio, medidos por si aumentan ingresos, reducen costos, o cuidan al cliente. El resto no es de baja prioridad: no se hace.
Visto en conjunto, el hilo es uno solo. La inteligencia artificial no está al principio de nada. Está al final de una cadena que empieza en el negocio, con un problema real, un proceso que aguante, y un impacto claro. Llega cuando le toca, si le toca, y del tipo que corresponde.
Si vas a leer una sola, empieza por la del tren y el puente, que es la que mejor resume cómo pienso.
Gracias por leer. Esto apenas empieza, y lo que viene entra de lleno en el método que uso para decidir todo esto.
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